domingo, 17 de agosto de 2008

Phelps se despidió de Pekín con las 9 medallas de oro

Michael Phelps es Acuaman, definitivamente, el mejor nadador del planeta. Si le faltaba una hazaña, la consiguió en la posta 4x100 estilos, en la que sumó su octava medalla de oro en estos Juegos y superó las siete que había conseguido su compatriota Mark Spitz en Munich 1972 (la Bala de Baltimore ya había ganado en 400 medley, la posta 4x100 libre, los 200 libre, los 200 mariposa, la posta 4x200 libre, los 200 medley y los 100 mariposa). Así, Phelps se despidió de Pekín, volando bajo el agua. Esta vez lo acompañaron Aaron Peirsol, Brendan Hansen y Jason Lezak. Entre los cuatro marcaron un tiempo de 3m29s34 (en segundo lugar, con 3m30s04, terminó Australia). A Phelps le tocó el tercer turno en la posta y contribuyó para que Estados Unidos incluso batiera el récord mundial.

-¿Sos el mejor nadador de la historia, Michael?

-No lo pienso. Sólo me dedico a nadar. Y a soñar.

Abajo de unos chorros de agua, decenas de niños chinos juegan, se mojan y ríen al lado del Cubo de Agua. Se les suman algunos grandulones mientras hacen fotos y más fotos. Esos niños, algunos muy pequeños, tal vez ni entiendan lo que pasa a metros de ellos, en esa obra hermosa que cobija a la pileta. Una pileta que ha sido bañada por la gloria de Michael Phelps, que también parece jugar, mojarse y sonreír como esos niños.

"Algunas personas decían que esto era imposible y que no pasaría, pero cualquier cosa puede suceder. Hemos trabajado mucho y acá están los frutos. Y el único que me ayudó a querer soñar con cualquier cosa es Bob".

Bob (Bowman) es su DT, el hombre que transformó definitivamente a Michael en esta máquina del agua, capaz de ganar todo lo que ganó sabiendo que lo tenía que ganar. Como para pegarle unas cuantas brazadas en el trasero a la lógica de la presión.

En los sueños no existen presiones, y así lo plantea Phelps en la búsqueda permanente de claves sobre su rendimiento. "Me entreno, trabajo duro, se habla de doping pero ya dije que estoy limpio y si no me creen, busquen los análisis y sus resultados. Me alimento y descanso, no hay nada raro. Y también hay que soñar", insiste con una gimnasia que puede hacer furor si el que la dice es el máximo ganador de la historia de los Juegos Olímpicos. ¿Se imaginará ganando la medalla de oro al sueño?

Nada parece sacarlo de sus carriles. Ni siquiera las chicanas de algunos de sus rivales, como el serbio Milorad Cavic, quien había dicho que una derrota de Phelps le haría bien al deporte. "Eso me mo- tiva, me hace salir más exci- tado al agua". Y en el medio, como para dejar en claro que todo esto se lo toma de ma- nera muy natural, mete anéc- dotas de sus amigos: "A la final de los 100 mariposa la vieron desde un partido de béisbol y me mandaron una foto. Fue emotivo".

-¿Y ahora qué vas a hacer? -Ya lo dije antes y lo seguiré diciendo: mi principal meta es cambiar la natación. Por los chicos que vienen a este deporte y por el propio deporte en los Estaos Unidos.

-Vas muy bien.

-Mi meta se está empezando a cumplir, pero me queda un largo camino por recorrer. Con Bob vamos a empezar a pensar en más objetivos en los próximos cuatro años.

-¿Y qué sentís?

-De a ratos estoy en una especie de mundo de los sueños. Algunas veces me tengo que pinchar para darme cuenta de que es real. Y estoy feliz de estar en el mundo real.

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