viernes, 15 de agosto de 2008

Michael Phelps ya tiene 6 medallas de oro

Cualquier ser humano adulto promedio requiere unas 2.500 calorías diarias para tener una vida sin excesos. Claro, si uno está ante la presencia de un monstruo como Michael Phelps, esos parámetros se van al diablo.

Y si no, una miradita a la dieta de la Bala de Baltimore. A la mañana, el pibe se maneja sandwiches de huevos, queso, tomate, cebolla fritas y mayonesa. Otros cinco huevos revueltos, un bol de cereales, tres porciones de torta de chocolate, tres tostadas y dos tazas de café. En total, 4.000 calorías. Al rato, almuerzo "livianito": entrada de dos canapés grandes de jamón y queso y después, medio kilo de fideos con salsa. A la noche, otra tanda similar de pasta y una pizza grande. Como lima nueva, Phelps manda al buche 12.000 calorías cada 24 horas, suficientes para mantener 88 kilos en su corpacho de 1,95 metro.

Tan insaciable como ante una buena mesa, el yanqui anoche dejó en claro que no tiene rivales en el agua como con el cuchillo y el tenedor, colgándose el sexto oro en lo que va de los Juegos de Pekín, al imponerse con total autoridad en los 200 metros medley con un nuevo récord del mundo, después de los oros con plusmarca de sus compatriotas Rebecca Soni (2m20s22 en 200 pecho) y Ryan Lochte (1m53s94 en 200 espalda),

Michael no había dado el máximo en las series, quedando 1/100 debajo de Lochte, top de la previa con 1m57s69. A la hora señalada dejó en claro su versatilidad en la pileta del Cubo de Agua pekinés. Desde la largada misma impuso diferencias y metódicamente fue sacando ventajas, sufrió un poquito en la etapa de espalda con el húngaro Laszlo Cseh y cerró sin dramas en 1m54s23, mejorando en 57/100 su plusmarca. Plata para Cseh, a 2s29. Y Lochte fue bronce, con 1/100 más.

A Phelps le faltaba un rato para darle al diente: debió cumplir con el trámite de la semi de los 100 mariposa, que ganó cómodamente en 50s97.

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