martes, 19 de agosto de 2008

Liu Xiang, crédito local, defensor del oro en 110 m. con vallas, abandonó la pista por lesión

Salió a la pista y 91 mil personas estallaron al estilo chino (un estruendoso griterío que termina en murmullo). Buscó la puesta a punto final saltando vallas: la tercera cayó y él también cayó tomándose el pie derecho. Se quedó tirado y cinco fotógrafos retrataron el momento. Nadie más se le acercó. Se levantó, intentó largar la última serie eliminatoria, que fue nula por la mala salida de un qatarí. Fue su final. No pudo más. Y esas 91 mil personas tampoco pudieron más: antes de que se corriera la serie, miles empezaron a dejar el estadio. Cinco minutos después quedó vacío. Las bocas de salida se transformaron en el peregrinar de la impotencia y la desazón.

"Fue impresionante el silencio, conmovedor", contó Jennifer Dahlgren, la lanzadora de martillo argentina que esperaba para hacer su tercer intento del día. Fue tal cual. Un enmudecimiento superior a los segundos previos a la largada de los 100 metros. "Podíamos festejar que ganara y asumir que perdiera, pero no esperábamos algo así", resumió un comentarista del principal noticiero de CCTV, la televisión nacional.

"Está muy deprimido. Es un golpe muy duro para todos, pero la gente lo va a saber entender", dijo Sun Haiping, su entrenador, quien se largó a llorar en una conferencia de prensa abarrotada por 500 personas, filmada por 31 cámaras de TV y con 27 radios que transmitían en vivo sus explicaciones.

¿Qué le pasó? Se lesionó. "El problema es donde el tendón de Aquiles se une con el hueso. Estos días enfrentó grandes expectativas de la gente y muchas presiones de nosotros. Y el sábado se había resentido, pero siguió", explicó Feng Shuyong, entrenador jefe del equipo chino. Una tendinitis es lo que golpeó a Liu y enmudeció a China por primera vez en estos Juegos.

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